martes, 10 de marzo de 2009

¿Somos un país de empresarios?


Bitácora PyME Marzo

¿Somos un país de empresarios?

Publicado en: http://epigrammas.blogspot.com/ y en http://expresiondigitalmx.blogspot.com/
Por Emilio Pineda

Marzo se distingue especialmente por dos fechas particularmente cursis: Una es la llegada de la primavera y con ella el trauma de miles de infantes que tienen que disfrazarse de florecitas, arbolitos, nubecitas, pajaritos y salir a hacer el ridículo en los festivales del kínder y la primara, ante las lacrimógenas expresiones de ternura de sus progenitores. La otra es la necesaria celebración del natalicio de Don Benito Juárez, que por azares del destino coincidió con la fecha primaveral. Y no es que me parezca cursi el Benemérito de las Américas, lo que me parece de "penita ajena" es que sigamos celebrando el natalicio de este importante hombre de nuestra historia en las nubes de la ignorancia. Sabemos que Don Benito Juárez era un pastorcito oaxaqueño que llevaba a sus ovejitas en el campo mientras tocaba alegremente una flauta y luego, ¡zas! se convirtió en presidente de México. En algún remolino de la historia oficial se quedaron extraviados los matices, los esfuerzos, el camino del reformador. Aún quienes están en contra de él, lo hacen dentro de un fanatismo sin conocimiento. Cierro esta reflexión invitándote, querido lector, a que te eches un clavado en la historia patria que nos muestra a los hombres de carne y hueso. La que nos permite conocer las visiones, misiones y ambiciones de quienes forjaron nuestro país. Sólo así podremos entender algo de lo que pasa actualmente.

Y es que una de estas mañanas desperté con la noticia de que los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ganan en promedio medio millón de pesos al mes. ¡Medio millón! Por su parte los consejeros del IFE, en un acto heroico de obediencia sumisa a la Constitución, buscaban igualar sus sueldos los de los ministros. ¡Qué obedientes de la Ley! Pero los partidos políticos no se salvan: se ha anunciado que para las elecciones intermedias de este año, se tiene ya asignado un presupuesto de $ 3,633 millones de pesos. Y no olvidemos que estos nuevos y flamantes diputados que tomarán sus lugares por allá de septiembre, seguramente se "motivarán" la próxima navidad con jugosos aumentos de sueldo y dramáticos aguinaldos que van a dejar en la indigencia a cualquier jeque árabe. El argumento para tan insultantes sueldos es que necesitamos en México gente muy capaz en el gobierno y para ello necesitamos pagarles muy bien, hay que darles sueldos competitivos. Yo me pregunto ¿quién en su sano juicio, dentro de la iniciativa privada o en la comunidad internacional, desea llevarse a alguno de nuestros políticos mexicanos con esos sueldos de miedo? ¿Hay fuga de cerebros en la Cámara de Diputados? Voy más dramático: ¿hay cerebros en la Cámara de Diputados? (porque fugas sí hay, sobre todo cuando se les descubren sus desfalcos) Y finalmente remato: con estos sueldos y presupuestos ¿cuál crisis?

Pensando en todo esto llego a la conclusión que México ha sido históricamente una nación educada en la depredación y no en la generación de riqueza. Me explico: por tradición, educación y cultura hemos crecido con la idea de que "alguien" nos debe dar trabajo después de acabar la escuela; que ese trabajo debe estar bien pagado y además deberá estar acompañado de buenas prestaciones. Pero permanentemente estamos en la carrera de la muerte, es decir: es lunes y ya le estamos suspirando al viernes, en enero agarramos el calendario y contamos cuántos días festivos, puentes y jornadas no laborales nos esperan. En junio ya queremos que sea diciembre, contamos cuántos años nos faltan para jubilarnos y así, vivimos esperando que nuestra vida se vaya de volada para que sólo nos queden las fiestas. Queremos recibir cosas excelentes pero no estamos dispuestos a dar excelencia en nuestro trabajo. Queremos que "alguien" ponga, para que nosotros simplemente tomemos lo nuestro. Nadie quiere aportar, es más, cuando nos piden que aportemos un poco más nos ofendemos y nos sentimos automáticamente explotados.

Muchas de nuestras familias, especialmente de quienes ya tenemos más de 30 años... como "treinta y doce", se formaron y crecieron en la década de los 60 y 70. Tiempos en los que en México, la única manera de salir adelante era siendo empleado del gobierno. Había que buscar la plaza de base en la Secretaría o Dirección General correspondiente y tener un buen plan de jubilación. Nuestros funcionarios de entonces, y los de ahora, saben que tienen que ejercer un presupuesto... ¿Qué significa esto? Que tienen que gastarse una cantidad de dinero que se les da durante el año en curso. Y se lo tienen que gastar todo porque si no, el año entrante les van a dar menos dinero o se buscarán un problema. Por lo tanto fuimos educados para gastar, no para crear riqueza.

Por otro lado, el consejo de nuestros padres ha sido siempre: "ahorra, para que en el futuro tengas". Nuevamente el enfoque hacia el gasto. Ahorrar significa gastar menos y guardar no lo gastado. Nunca he escuchado un consejo de un padre que diga algo así como: "...además de ahorrar, busca la forma de que te entre más dinero" ¡Claro que no! Porque nuestros padres sabían hacer "guardaditos" y nunca supieron cómo incrementar sus ingresos por otra vía que no fuera tener doble turno u otro trabajo. Y miren, no los critico, el México de entonces fue muy hostil con la economía familiar y nuestros padres no tenían muchas opciones.

No es de extrañar entonces que en México muchas políticas de fomento a la Pequeña y Mediana Empresa no funcionen, tengan una corta visión o simplemente no existan. Ya que los políticos que las diseñan nunca han creado nada, por el contrario, llegan a un puesto de trabajo a consumir sus recursos. ¿Se acuerdan que el entonces candidato presidencial del PRD, AMLO, decía que él quería vivir en Palacio Nacional como Presidente y que le bastaba con un "cuartito" y un baño para su casa habitación? Ese es justamente el lenguaje de la miseria que se nos metió como cultura. Los mexicanos trabajamos para ganar unos "centavitos", a ver si en el futuro compramos una "casita" y ojalá que tengamos un "cochecito". Así, todo en diminutivos, porque si decíamos "casa" en lugar de "casita" a lo mejor quedábamos como presumidos o soberbios. Muchos políticos deben rezar antes de dormir agradeciendo que haya muchos pobres, porque ellos sostienen su demagogia. Creo que rezan: "Bienaventurados los pobres, porque de ellos yo obtengo mi reino de los cielos". ¿Será posible que un político con esa visión de sí mismo y de su país pueda formular una estrategia real de generación de riqueza en México? ¿Es ese el tipo de líderes que necesitamos? Y no nos quedemos tranquilos, que los gobernantes de otros partidos, incluidos los que actualmente dirigen el destino del país no salen tan bien librados.

Sólo como breve referencia al refranero del terror recordemos: "Un político pobre es un pobre político" "Nadie se resiste a un cañonazo de 50 mil pesos" "El que no tranza no avanza" "No quiero que me den, nomás pónganme donde hay" "Si mis agremiados están jodidos, yo no tengo por qué estarlo" (de un líder sindical cuando le preguntaron por el lujoso reloj que portaba) y muchos etcéteras que nos harían bajar la mirada de vergüenza como país. Y es que el problema no es tener comodidades o una buena vida, como lo aseguran lo políticos en campañas. Lo indignante que haya gente que lo logre mediante el robo, el engaño, la estafa, la manipulación y a costas de nuestros impuestos. ¿Por qué crees que les cuesta trabajo quitar el impuesto de la Tenencia Vehicular? Porque su sistema político ya está muy obeso y muy parasitado. Si dejan de recibir ese dinero pierden plazas, cotos de poder, partidas secretas, etc.

Entonces ¿vivimos en un país con las condiciones óptimas para formar empresarios? Y no nos confundamos. Cuando hablo de empresarios no me estoy refiriendo a Carlos Slim (pollito que me cocinaré en otro momento), o Salinas Pliego, o Azcárraga. ¡No!, me refiero al dueño de una tienda, de un taller mecánico, de una farmacia, de un despacho jurídico, de una comercializadora, de una exportadora y de muchos otros giros que todos los días luchan contra la crisis, la sobre regulación, los absurdos impuestos de su sector, de la competencia desleal de los protegidos. Es increíble que aunque México tiene pocas condiciones de fomento a las Pequeñas y Medianas Empresas, muy pocos asesores que valen la pena, leyes adversas y falta de competitividad, cada vez más personas toman el valor suficiente y emprenden su nuevo negocio. Lamentablemente la tasa de mortandad de nuevas empresas sigue siendo alta: 8 de cada 10 empresas cerrarán en los primeros dos años de vida y sólo una sobrevivirá después de cinco años. ¿Qué hacer entonces?

Los estudios en este ámbito han demostrado que muchas empresas cierran debido a las condiciones adversas que enfrentan, pero la gran mayoría desaparece debido a la falta de planeación. Y es aquí donde hay que poner el énfasis: dentro de este panorama en el cual carecemos de formación empresarial en México, no tenemos tampoco el hábito de la planeación, nos da flojera poner en papel las ideas y las metas que queremos alcanzar. Así que aquí les expongo los temas que, a mi parecer, y recuerden que yo no tengo la neta, deberían ser materia de estudio y trabajo interno:

Autodisciplina, ya que siendo empresarios no tenemos un jefe ni nadie que nos obligue a cumplir las metas del día, así que tenemos que hacerlo nosotros mismo; una formación financiera: tenemos que saber el lenguaje del dinero y sus movimientos, tanto en las economía nacional como en nuestra empresa; liderazgo: ya que sin cualidades para dirigir un equipo de trabajo no podremos orquestar adecuadamente nuestro negocio; educación y actualización continua: ya que no podemos saberlo todo, necesitamos estar al tanto de las novedades en nuestro negocio, en nuestro mercado y en las necesidades de nuestro cliente, si no conocemos las tendencias en nuestro entorno caeremos rápidamente en la obsolescencia y tenemos la obligación también de desarrollar nuevas habilidades. Finalmente: Pasión. Porque no podemos alcanzar nuestras metas en un ámbito tan competido si no amamos lo que hacemos.

Creo que vivimos en un país en el que su gente va poco a poco al entendimiento de que no es a través de caudillitos como lograremos el crecimiento y el bienestar. Somos nosotros, como sociedad, los que lograremos construir un mejor futuro para el país. Sólo con una sociedad más observadora, informada, analítica, crítica y propositiva alcanzaremos mejores estadios de bienestar. Sólo hay que seguir en el trabajo diario, con planeación, inteligencia, acción y amor.

Cualquier comentario o reclamo a su cursi servidor, envíenlo por favor a emilio@epiproducciones.com Y si lograste llegar leyendo hasta acá, te mando todo mi agradecimiento por tu paciencia y mis mejores deseos para todo lo que emprendas.

domingo, 1 de marzo de 2009

Bitácora PyME Febrero 2009



Bitácora PYME
Febrero 2009
Por Emilio Pineda

Finaliza febrero de este 2009. Los días en la caótica Ciudad de México han estado espectaculares estas dos últimas semanas. No sé si se deba al calentamiento global o a algún otro fenómeno meteorológico pero noto que el sol sale radiante, el viento ha limpiado un poco nuestra polvosa atmósfera chilanga y la temperatura ha estado agradablemente templada. Si fuera neoyorquino estará alabando el esplendor del Central Park o describiendo el ritmo siempre acelerado de la quinta avenida. Pero mis referentes más cercanos son el Parque El Pípila de la colonia Vista Alegre y la bulliciosa y desordenada Calzada de Tlalpan. Lejos de venir a mi mente una cosmopolita canción de Frank Sinatra, interrumpe mis pensamientos una tonada de algún narco corrido proveniente de un microbus que pasa en la calle cercana. Aún así, estos días me parecen bellos.

Se cumplen ya dos meses que navego solo. Dos meses que renuncié a mi más importante cliente pero el más nefasto de todos. Porque ese cliente, gubernamental por cierto, me daba buenos ingresos pero me sumergía en dos circunstancias perjudiciales para todo empresario pequeño: me hacía perder el tiempo en necios y ociosos pedidos por parte de un inexperto coordinador, que al final ni se usaban ni mejoraban el servicio y sí consumían recursos; por otro lado me hacían reposar en una falsa y peligrosa zona de confort, ya que gracias a esto yo no buscaba con ahínco nuevos clientes ni innovaba en mi campo de acción.

Apenas decidí en noviembre de 2008 dejar esta zona de confort acudieron a mi dos sensaciones contradictorias: el miedo a navegar, con mi negocio nuevamente, en aguas impredecibles y con vientos huracanados con forma de crisis económica mundial, así como también una chispa creativa y un entusiasmo que hacía años no sentía. Me invadió un optimismo casi psicotrópico y me dije: “la crisis no es para mí”.

Y aquí estoy, dos meses navegando y aprendiendo. Hay que decir que como todo buen timonel de mi vida como empresario tomé mis precauciones. Llevaba ya dos años tomando cursos de ventas, yendo a conferencias y leyendo libros. Ya había tenido por ahí experiencias muy tristes con incubadoras de negocios que en otro momento compartiré, pero que ayudaron muy poco y me hicieron perder tiempo. En fin, que llegó el tiempo de aplicar lo aprendido.

En estos dos meses me he dado cuenta de muchas cosas: que la crisis es un fenómeno real pero que no afecta a todos por igual. Hay sectores que tienen planes de crecimiento para este año y hasta tienen dinero para hacerlo. Que en México vivimos crisis crónicas ya que tenemos políticas pésimas de pago a proveedores que hacen que las empresas pequeñas financien al gobierno (cuando el gobierno anuncia con bombo y platillo lo contrario), que las empresas privadas tardan en pagar, y que hace que la carrera de las PyMES sea una competencia de resistencia. Aquí sobrevive el que puede estirar los ahorros, mientras el cliente se hace de la vista gorda con el pago.

También aprendí que la labor de ventas es algo así como un arte, una ciencia, una disciplina politécnica y sobre todo una habilidad que nos enfrenta con nosotros mismos. Que tener un negocio es como estar casado y que es muy importante procurar seguir enamorados todos los días, ya que de lo contrario, el proyecto no funciona. No puedes vender aquello en lo que no crees, en lo que desconfías o en lo que te sientes inseguro. No puedes vender carne siendo vegetariano. Tienes que amar tu producto o servicio y tienes tú mismo que ser el principal consumidor. Por lo tanto, querido lector, debo decirte que estos dos meses han sido tiempos de levantar insistentemente el teléfono, tocar puertas, diseñar proyectos, presupuestar, combatir las objeciones, re armar presupuestos, descolgar el teléfono otra vez.

Alguna vez escuché del experto en mercadotecnia, Enrique Gómez Gordillo, que es mejor "bueno en ejecución que perfecto en planeación", que hay que dar los pasos ya. Y es mejor estar tocando todas las puertas, aunque no se abran todas, que esperar a que algún experto nos haga el mejor estudio para saber qué puerta tocar y que nos abran a la primera.

Me di cuenta también que hay que tener cuidado en quién te aconseja. Me encontré con instituciones y publicaciones orgullosas de sus "expertos", flamantes doctores en Administración de Negocios, maestros en universidades, investigadores postgraduados en los temas, pero que, con todo respeto, no han arriesgado ni 50 centavos en un negocio real; que nunca han perdido dinero, que no han sufrido robo hormiga, que no han tenido que salir a vender, que no han tenido que corretear el pago atrasado de algún cliente. En otras palabras, son expertos en negocios que nunca han tenido. Con todo respeto, me suena a un sacerdote dando consejos sobre sexo.

Así pues, querido lector, en esta serie de escritos deseo compartir contigo periódicamente las experiencias, los ratos amargos, los aprendizajes y los éxitos de esta aventura de ser empresario. En esta ocasión he divagado un poco pero en las próximas publicaciones iré abordando sólo uno o dos temas.

Esta Bitácora PYME tiene también la intención de que formemos una comunidad y entre todos compartamos información que nos enriquezca. Así que te invito a que comentes, a que participes, a que nos cuentes tu caso. Creo que nadie tiene la verdad absoluta y cada negocio posee su propia personalidad, así que mi punto de vista es sólo un pequeño fragmento de una enorme realidad. Por lo tanto, lo que tú tengas que compartir ayudará a formar mejor este rompecabezas. Agradezco tu paciente lectura y te espero en la próxima.

Si quieres saber a qué se dedica mi empresa entra a www.epiproducciones.com y a www.expresiondigital.tv Ahora, si me quieres mandar tus comentarios, saludos, reclamos, o lo que quieras, hazlo al siguiente correo: emilio@epiproducciones.com

PD: Te invito a disfrutar los excelentes día que febrero nos ha regalado. Relájate y disfruta lo que haces.

sábado, 16 de agosto de 2008

Policía Judicial y Secuestrador ¿Será?


Policía Judicial y además Secuestrador. ¿Será?

Por Emilio Pineda

Una víctima más de la industria del secuestro, pero esta no es una víctima cualquiera. Se trata del hijo de un importante empresario de la Ciudad de México. Lástima que sólo cuando secuestran y asesinan a alguien “importante”, de pronto nuestras autoridades capitalinas y federales se acuerdan que en México hay crimen organizado y desorganizado. Lástima que padecemos más los que no somos “importantes” ya que regularmente no tenemos para pagar escoltas, autos blindados y sólo nos podemos limitar a otear con temor a nuestro alrededor para ver quién atentará contra nosotros hoy.

Fernando Martí, joven de 14 años de edad fue encontrado muerto en un automóvil en la Delegación Coyoacán. Su padre, Alejandro Martí, es un importante empresario de la Ciudad de México, dueño de la cadena de tiendas deportivas Martí, y es por ello que todos los actores políticos levantaron la voz con solemne tono de indignación: La Comisión Permanente en la Cámara de Diputados condenó (nunca he sabido qué significa este verbo político) el homicidio; el tocayo priísta Emilio Gamboa Patrón pidió “cadena perpetua para los secuestradores”. El carnal Marcelo, quien dice ser el jefe de gobierno de esta desgobernada ciudad señaló valiente y enfático: “…un caso de secuestro es suficiente para que nos avoquemos, nos dediquemos, nos preocupemos y lo resolvamos, y tenemos que hacerles un frente común".

Además, y para no perder la costumbre, parece que hay policías involucrados en el secuestro. ¿Será? No lo puedo creer. A este pobre muchacho lo secuestraron justo en el momento en que era detenido, junto con su chofer y su escolta, en un aparente retén de la AFI en la delegación Benito Juárez.

De ahí resultaron ya detenidos y arraigados (que rápidos ¿no?) como probables responsables de este secuestro y asesinato al comandante de la Judicial (¡uy!), José Luis Romero Ángel, adscrito al Aeropuerto del DF, y a Marco Antonio Moreno Jiménez, al parecer este último un AFI. Ya se habla de una banda se secuestradores conocida como “La Flor” y que es experta en tácticas policiales y que lleva trabajando 2 años en esto.

Quisiera entonces plantear al aire, ya que ninguna autoridad estará lista para contestar, lo siguiente: ¿Cómo es que se conoce el nombre de una banda de secuestradores, su zona de operaciones y hasta la antigüedad de la misma y no se hizo nada para detenerlos? ¿Alguien se hace de la vista gorda o del bolsillo gordo? ¿Cómo es posible que se siga castigando con algunos añitos de cárcel, suspensión y un jalón de orejas a policías secuestradores y homicidas, cuando su misión es proteger y defender a la ciudadanía? Hasta donde yo sé México está compuesto por territorio, gobierno y población; si estos señores “policías” agreden a quienes tienen el encargo de cuidar, entonces son genuinos y flagrantes traidores a la patria, no quien usa la bandera en la portada de su disco de mariachi, o la usa de calzones (perdón si el extremismo hiere a alguien, pero a mí me hiere más el secuestro de un mexicano). ¿Cómo puede un grupo de maleantes hacerse pasar como retén policiaco impunemente, a la luz del día, en cualquier calle de la Ciudad de México?. Les apuesto a que si yo hago eso con unos amigos, inmediatamente soy detenido, así que no se hagan los estúpidos señores gobernantes y admitan que ustedes forman una cadena de cómplices o de retrasados mentales… ustedes escojan. ¿Por qué la gente busca declarar ante los medios de comunicación cuando la víctima del delito es un político o alguien con mucho dinero? ¿Por qué nadie levanta la voz cuando una chica es agredida o violada en Iztapalapa, cuando una enfermera sale de su turno nocturno y es asaltada en el pesero, cuando el secuestro es para el hijo del dueño de una tienda de abarrotes en Vallejo? ¿Dónde está la izquierda quesque heróica que sólo levanta la voz cuando le conviene? ¿Dónde está la derecha moralina que sólo se asusta con temas sexuales y la inmoralidad de funcionarios corruptos no les quita el sueño?

¿Un solo caso de secuestro señor Ebrard? En el momento en que escribo estas líneas, y que tú, amigo lector, las revisas, alguien está siendo “levantado” por una banda de maleantes, alguien pierde la vida defendiendo su patrimonio, alguien es víctima de la delincuencia organizada, o de la que no se organiza, pero que daña en lo más profundo de nosotros.

¿Dejarías tú, querido lector, que un policía judicial vaya a tu casa a realizar una “averiguación”? ¿Has recibido una amable atención de un policía cuando le pides ayuda o denuncias un delito? ¡Ah pero qué tal están para levantarte esa infracción por el “hoy no circula”! ¡Qué veloces son las grúas “seguras” privatizadas en la obscuridad de la corrupción del GDF! Para llevarse tu coche, levantarte la infracción o pedirte dinero para cualquier trámite, las autoridades son más veloces que Roberto Madrazo en un maratón. Es verdad que la cultura de la denuncia no ha crecido, lo que ocurre es que la cultura de la represalia y complicidad ocupa demasiado espacio.

No es contra la familia Martí. A ellos envío mis más sinceras condolencias y el deseo de que el tiempo les ayude a superar este impacto brutal; aunque sé que esto nunca se supera del todo y deja marcas imborrables. Lamento que sean un número más en la lista del próximo informe de inseguridad. Para el jefe policiaco son una cifra, sin embargo, nada reemplazará a su hijo perdido. No es contra la familia Martí, es contra quien esconde el garrote cobardemente tras la placa de la autoridad. Es contra los hipócritas que se acuerdan de la seguridad cuando les tocan a alguien cercano.

¿Un solo caso? Ojalá también podamos escuchar a los flamantes diputados y a todas las “divas” (hablo de mujeres y hombres) de la política indignarse, rasgarse las vestiduras, llorar amargamente en su BMW al lado de la amante en turno, “condenar” con firmeza, cuando las víctimas seamos los no “importantes”.

Perdonen el enojo.

Cualquier comentario. epiprod@yahoo.com